DIARIO ÍNTIMO

SHANTY
Dicen que he nacido para amar y sin embargo, me he pasado la mitad de mi vida buscando al hombre perfecto. Ahora que lo encontré -aunque sé que no es perfecto- lo quiero amar como si lo fuera. Por ahora todo lo veo con el prisma de la ilusión: el beso, el anticipo, el abrazo prolongado que nunca llega y que me tiene despierta, añorante, todas las noches.
Me permito remitirme a las ardientes palabras de Anaïs Nin, que en el acto de escribir su diario íntimo hizo las paces consigo misma:
“Siento que la vida es un ciclo, una larga serie de sucesos, un círculo, y no puedo separar un fragmento porque me parece que los fragmentos no significan nada. Pero todo parece resolverse, fundirse en un abrazo, en la confianza en los instintos, en la tibieza y fusión de los cuerpos. Creo totalmente en lo que sentimos cuando estamos juntos. Creo en ese momento en el que perdemos toda noción de la realidad, en la separación y enajenación de nuestros seres. El tu que casi causa dolor, porque el lazo es tan apretado… el tu y todo lo que me dijiste… olvidé las palabras. Recuerdo la ternura y recuerdo que estabas feliz. El resto es solo la tortura de nuestras mentes, fantasmas que creamos… porque, para nosotros, el amor tiene repercusiones inmensas. Debe crear; tiene un significado profundo; contiene y dirige todo. Para nosotros tiene la importancia de estar mezclado y unido con todos nuestros impulsos, nuestras aspiraciones… ¡Es demasiado importante para nosotros! Lo confundimos con la religión, con la magia”.
No sé por qué Anaïs llegó a la raiz de mis pensamientos… No sé cómo Anaïs me adivinó el sentimiento. Solo sé que hoy me he trazado la ruta para hacer las paces conmigo misma.






















