
(14 de septiembre de 1920-17 de mayo 2009)
"Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida" (Mario Benedetti)
Quiero dedicarle este post a Mario Benedetti como un homenaje a lo que fue su vida: hombre de letras, de profundos pensamientos, sabiduría, humanidad, plasmó su genialidad en poesía, novela y cuento. Su muerte ha dejado al mundo lleno de consternación. A todos nos llega nuestro día, ese en que nos despedimos de la transitoriedad de la vida y pasamos a un plano más elevado. Sin embargo, no nos acostumbramos a perder a los nobles espíritus que nos inspiran a seguir luchando por nuestros ideales.
Reproduzco un bello poema de su inspiración, talento y sensibilidad:
Soliloquio
Hoy he resuelto hablar conmigo mismo
aprovechar por fin el privilegiode averiguar quien soy, de dónde vengo
porqué me gustan las canciones tristes
Cuando uno descubre sus miserias
siente el orgullo impávido sincero
de mirarse como un inconfundible
o como un tonto que no vive en paz.
En el monólogo nos recorremos
desde la nuca fiel a los talones
ya no caemos en los simulacros
ni en las humillaciones vanidosas.
Nos vemos en la jaula de los odios
o en la vana penumbra del hastío
y gozamos con el asesinato
de hormigas, cucarachas y polillas.
Hoy he resuelto hablar conmigo mismo
a ver si me convenzo y soy más bueno
y como premio encuentro algún amor
que me espera en un pétalo del alma.
Nos dice José Saramago: “¿Qué era, en verdad, Mario Benedetti, qué había sido él en toda su vida, mucho más que las múltiples profesiones ejercidas? Poeta. Entonces arranquemos sus poemas de la inmovilidad de la página y hagamos con ellos una nube de palabras, de sonidos, de música, que atraviesen el mar atlántico (las palabras, los sonidos, la música de Benedetti) y se detenga, como una orquesta protectora, delante de la ventana que está prohibido abrir, acunándole el sueño y haciéndolo sonreír al despertar”.
A Mario, y a todos los espíritus que se sintieron identificados con él, mi más profundo sentimiento de empatía con su dolor.